Ayer, nuestro monarca de la
reforma, Mariano I “El Reformero”, ha anunciado que va a recortar en sanidad y
educación en torno a los 10.000 millones de euros, unos 7.000 en sanidad y
3.000 en educación. Esto hay que sumarlo a los 27.300 millones de euros de recorte, contemplados para sanidad y educación
en los Presupuestos Generales del Estado. Y lo ha anunciado por medio de una
nota de prensa, de esta forma, sin dar la cara. Sin poder escuchar esa
gracilidad y desparpajo natural que tiene al decir lo de las “reformaz dolorozaz pero necezariaz en zanidad”. Cachondeo
a parte, esta noticia no deja de ser preocupante, y mucho. Siguiendo por ese
camino no nos extrañe que en breve tengamos que concertar un seguro sanitario
si queremos garantizar nuestra salud.
Estamos dando pasos atrás, caminando
hacia el siglo XIX. Si es pagando este precio tan alto, yo personalmente prefiero que el país se endeude. Ya habrá tiempo de pagar esa deuda, con creces, si se invierte bien el dinero. Y por invertir bien el dinero me refiero en educación de calidad, que permita que las niñas y niños del
presente se conviertan en mujeres y hombres preparados y
competitivos, con las mismas posibilidades que los del resto de Europa. A ver si de esa manera contrarrestamos
el efecto Aznar y su política de hacer crecer España a base de “ladrillazo”, permitiendo
que los jóvenes salieran de los institutos sin terminar de formarse para
trabajar en la construcción.
El tema de la sanidad es más
problemático, si cabe. Afecta a todos, o a la inmensa mayoría que no se puede
pagar una atención sanitaria privada. No debemos permitir que se nos “meta mano”
en una cuestión tan delicada. Muchas personas mayores, por poner un ejemplo,
dependen de esa sanidad pública para comprar los medicamentos que de otra
forma, y con la pensión que les ha quedado, no podrían hacerlo. Supongo que alguno piensa que me adelanto a las circunstancias, pero tal y como pinta la
situación…
Todo ello se viene a sumar a
los recortes en investigación, lo que supone que lejos de invertir en
prosperidad, lo hacemos en subdesarrollo, siguiendo la pauta caciquil que se
marca este nuevo gobierno. Ya podemos encomendarnos a todos los santos
conocidos y por conocer, porque esto no tiene visos de mejora. Pasamos de un
gobierno inútil y agónico, sin capacidad de reacción, a otro que parece ser que
nos quiere ver a todos los españoles pobres, analfabetos y enfermos, en
definitiva, sin fuerzas ni recursos para seguir protestando.
Pues a mi no me sorprende, esto es el neoliberalismo, no sé lo que pensaban algunos que era...
ResponderEliminarEsperate a ver, que me da a mi que esto es solo un comienzo.En el "chiriguito" de españa, solo se sirven reformas de garrafón,con la consecuente resaca
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